Actitud mental y rendimiento en el deporte

Reportero: 
Redacción

Fútbol, béisbol, boxeo, Fórmula 1…

Ciudad de México, 8 Jul-19 (VRed).- Deportes y espectáculo para millones de personas, audiencias multitudinarias y una gran cantidad de intereses económicos centrados en el desempeño de deportistas jóvenes que se juegan el todo por el nada, a veces en segundos.

Porque, a fin de cuentas, con todo el entrenamiento que llevan a sus espaldas estos profesionales, al final, se encuentran solos frente a ese tiro libre que puede ser decisivo para su equipo, o frente a un semáforo rojo que, cuando cambie a verde, implicará una salida que marcará el resto de la carrera. En esos instantes, y con toda la expectación mundial que conlleva debido a las apuestas sobre ellos y cada uno de los deportes disponibles, la presión se dispara, y requiere un control y una frialdad que no es posible si no se ha trabajado con anterioridad.

En el alto rendimiento es necesario profundizar con los competidores en aspectos como la atención, la gestión de la ansiedad, la focalización, y algunos términos con los que nos vamos familiarizando, como la “resiliencia” (la capacidad para adaptarse de forma positiva a eventos de carácter adverso).

No es extraño, entonces, que desde hace ya varios años se haya invertido, por parte de los clubes, en un componente que va más allá de lo técnico o lo físico: se trata del trabajo psicológico. Desde un enfoque multidisciplinar, se busca conseguir que los deportistas se familiaricen con diferentes emociones y sepan gestionarlas.

La presión, las expectativas, la activación (también conocida como Arousal), las experiencias pasadas… Todo ello afectará a nuestro rendimiento durante el desempeño de la actividad. Incluso en deportes que, a priori, pueda parecer que tienen un componente casi en exclusividad físico o instintivo, como podrían ocurrir con los peleadores de la UFC, el factor psicológico (actitud, resiliencia, estrategia…) es clave.

Y no sólo se trata de emociones, cuando hablamos de deporte en equipo, también hay que centrarse en el liderazgo, en la comunicación, la empatía o las expectativas grupales, entre otros. Y tanto en los deportes individuales como en los grupales, pulir los puntos débiles y potenciar los puntos fuertes ante los competidores; motivar y enseñar a auto motivarse.

Por todo ello, cada vez es más común encontrar figuras como las del Coach y las de los psicólogos deportivos; al tiempo que se celebran simposios, talleres y jornadas para entrenadores y otros miembros técnicos de los clubes y equipos, de cara a darles a conocer las diferentes herramientas para tratar estos aspectos con sus deportistas.

Y la tarea del psicólogo deportivo no sólo se limita al rendimiento. Un estrés acusado puede también incidir en la salud del deportista (desde problemas de ansiedad, gástricos o cefaleas, hasta adicciones a medicación, agotamiento o Burnout, depresiones, etc.). Por otra parte, el saber gestionar, no sólo la presión, sino la fama en sí y todo lo que conlleva (opinión pública, artículos de prensa…), es otro aspecto en el que los psicólogos deportivos pueden ofrecer recursos a las jóvenes estrellas.

Otro de los trabajos de estos profesionales ha sido el de realizar estudios relacionados con los efectos psicológicos y el deporte. En los últimos tiempos hemos tenido algunas muestras de ellos en diferentes disciplinas como sería el ejemplo del boxeo, pero también en baloncesto, fútbol y otros.

Con la ayuda de estas investigaciones hemos descubierto diversas recomendaciones para el entreno de los deportistas, de las que pueden hacer uso los equipos técnicos de los clubes; por ejemplo, trabajar sobre el manejo de las frustraciones, entrenar las habilidades sociales, motivar mediante una visión amplia del deporte, tratar la moral colectiva en un equipo, o aprender a aceptar la incertidumbre, entre muchos recursos.

En definitiva, los equipos cada vez son más conscientes de que la inversión de entrenar los aspectos psicológicos de los jugadores y el juego redundan positivamente en el rendimiento y los resultados; y a tal fin, la figura del psicólogo deportivo está adquiriendo cada vez mayor protagonismo.

Aun así, queda mucho camino por recorrer; según Angélica Larios Delgado, coordinadora del Departamento de Psicóloga del Deporte de la Dirección General del Deporte Universitario de la UNAM y esgrimista olímpica, no llega al diez por ciento el número de atletas que trabajan estos aspectos con el apoyo de profesionales.

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