Claroscuros.- Por José Luis Ortega Vidal: Cuitláhuac García, Yunes Linares y Duarte de Ochoa: el pacto necesario

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Ayer se cumplieron 94 años del nacimiento de Truman Capote, el autor de la obra In cold blood -A sangre fría- cuya presencia en el ámbito literario y periodístico revolucionó ambos.

Capote estrenó lo que hoy conocemos como nuevo periodismo a partir de la confección de una novela de No Ficción o Novela Testimonio; es decir la dramatización con elementos técnicos literarios de una historia real, investigada como un gran reportaje.

El trabajo de Capote también presenta elementos antropológicos, particularmente etnográficos aunque hoy en día este género de investigación en ciencias sociales tiene su universo aparte y no se mencione el vínculo que aparece en el trabajo de campo de Capote y la escritora Harper Lee, su mejor amiga.

Antes de Capote hubo trabajo semejante al suyo pero a él se le acredita la paternidad de estos méritos en medio de una polémica que pone en duda, incluso, algunos datos de lo narrado por presuntos nexos sentimentales entre Truman y uno de los asesinos de la familia Clutter en Holcomb, Kansas, Estados Unidos, durante 1959.

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El juez federal Marco Antonio Fuente Tapia, quien condenó a Javier Duarte de Ochoa a 9 prisión y a pagar 58 mil 890 pesos de multa por haberse declarado culpable de los delitos de asociación delictuosa y lavado de dinero, ha marcado un hito en la historia de Veracruz.

Por ello, su nombre aparecerá desde ya en nuestra historia y marcará -por ejemplo- el bienio de Miguel Angel Yunes Linares y el sexenio de Cuitláhuac García Jiménez.
Es curioso, García Jiménez carga con el tema” Duarte de Ochoa” desde antes de tomar protesta como el nuevo gobernador electo por más de un millón seiscientos mil veracruzanos que entre sus demandas exijen: freno a la violencia, mejoría de la economía popular, alto a la corrupción y aplicación de justicia…

Marco Antonio Fuente Tapia argumenta que Duarte de Ochoa es el primer sentenciado a partir de su declaración de culpabilidad y en el contexto del nuevo Sistema Penal Acusatorio de México.

Ese alegato resulta fútil, débil, incongruente con respecto a los perjuicios que el acusado provocó al pueblo veracruzano.

Es como dar paso a la libertad a un multihomicida y multiviolador sólo porque el tipo, aconsejado por su abogado, miró a los ojos del juez y le dijo con todo cinismo: “sí señor juez, en base del principio de lealtad y de institucionalidad que rigen mi conducta, sí acepto que yo maté a miles de personas y violé también a miles de ellas. Yo lo hice su señoría: los maté y los violé. Estoy consciente de ello y lo admito”.

Acto seguido el juez dicta la sentencia y Javier Duarte podría salir en dos años y medio de la cárcel por “buen comportamiento”, dado que la pena se reduciría a cuatro años y ya ha cumplido un año y medio preso. Faltaba más.

Ahora bien, a esta historia de impartición de justicia muy al estilo mexicano, debemos sumar los elementos políticos que rodean al caso “Javier Duarte de Ochoa”.

El tipo provocó endeudamientos del Estado por más de 60 mil millones de pesos en Veracruz.

El sujeto saqueó buena parte de ese dinero vía empresas fantasmas con una caterva de cómplices que en su mayoría siguen libres aun cuando ya no cuentan con la protección del fuero constitucional.

El histórico ladrón que nos gobernó aportó dinero a la campaña de Enrique Peña Nieto y su libertad desde el ámbito federal corresponde a su complicidad y silencio con altas esferas del poder que en México se mueve en total impunidad.

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He ahí un tema que no permite separar lo jurídico de lo político.

En el caso “Javier Duarte de Ochoa” tanto en el terreno federal como en el estatal estos aspectos conviven juntos y a plenitud.

Miguel Angel Yunes Linares pierde la partida ante la noticia de que Javier Duarte, su principal logro político en un bienio para el olvido, podría quedar libre en dos años y medio.

Enrique Peña Nieto ya no puede perder más porque todo lo ha perdido. El tema Duarte, para él, es una mancha más al tigre sin garras y chimuelo en que lo ha convertido el final del sexenio más patético que haya vivivo México en su época reciente.

Andrés Manuel López Obrador está por encima de la figura de Javier Duarte de Ochoa pero de quedar libre antes de que “El peje” concluya su cuarta transformación, lo salpicará y quedará grabado como un acto de sospecha sobre probables alianzas de Javier no sólo con el PRI sino con MORENA.

Cuitláhuac García Jiménez está políticamente obligado a darle la razón en este tema a Miguel Angel Yunes Linares y mantener a Javier Duarte de Ochoa preso en Veracruz, por delitos del fuero estatal, de ser dejado libre por un juez federal antes de que concluya el sexenio que inicia en diciembre venidero.

Duarte preso apesta, hiede, constituye una inmensa bola pestilente que brota, con pus, de un sistema Político y Judicial sin solución en el país…

Duarte libre será un montón de mierda dentro de un calcetín que girará, girará, girará y salpicará a todos, en el poder y fuera de éste.

Hasta sus víctimas, los muertos y los violados, serían salpicados si la decisión del juez Marco Antonio Fuente Tapia se concreta en breve lapso: por la complicidad que genera la indiferencia…

En sentido estricto Javier Duarte de Ochoa ya está libre y ya está salpicando porque es tan grande el daño causado que no existe el modo de que lo pague.

Impera empero la necesidad de que él y sus complices, incluida Karime Macías, enfrenten realmente la justicia para frenar un poco la desilusión y el hartazgo alimentados por un juzgador que colocó una nueva cuchillada a un pueblo herido, el cual -por ello- no podrá olvidarlo.

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