Desde a Janela.- Por Felipe de Jesús Fernández Basilio: La peor llamada Reforma Educativa

Una de las banderas de campaña por la que llegó López al gobierno fue echar para atrás la por el nombrada “mal llamada reforma educativa” de Peña, nombre en el que tiene razón porque lo que se hizo fue hacer una reforma laboral en el sector educativo en lugar de lo que propiamente sería una reforma educativa, es decir contenidos, requisitos de evaluación para alumnos y tiempos de estudio, entre otras cosas que resultan necesarias para hacer de México un país globalmente competitivo.

Sin embargo y aunque errada en el nombre se trató de dar el primer paso para lograr la mejora en el rendimiento educativo mexicano, ya que se buscó sustituir el poder ilimitado que ejercen los sindicatos para designar a maestros y en muchos casos hasta autoridades educativas por verdaderos mecanismos de evaluación hechos por un órgano independiente del gobierno para que solamente los maestros más aptos y preparados estuvieran frente a grupo.

De igual manera se buscó eliminar la odiosa práctica del comercio de plazas, ya que éstas eran consideradas como un artículo que era parte del patrimonio de los maestros sindicalizados y por lo tanto las podían vender o heredar a discreción, tal y como se hacía antaño con los títulos nobiliarios, y así se era maestro solo por tener el único mérito de ser hijo o familiar de otro maestro o por haber pagado el precio estipulado para ocupar la plaza.

Y otro punto importante que se abordó en dicha reforma fue el suprimir la exclusividad que tenían los estudiantes de las escuelas normales o similares para acceder a ocupar una plaza de maestro en el sistema educativo nacional, puesto que la realidad es que también hay personas muy bien preparadas para dar clases que provienen de otras casas de estudio y lo más justo es que todos puedan competir para ocupar un puesto educativo.

Mas ahora la consigna es acabar con todo eso y volver a los viejos tiempos, es decir estamos ante lo que se conoce como un movimiento reaccionario a una reforma novedosa y necesaria para conservar lo que existía en el pasado, tal y como sucedía con los conservadores decimonónicos que ahora son satanizados pero que son imitados en todo por López y así como ellos eran apodados como “cangrejos” y reaccionarios, así hoy podemos decir lo mismo del gobierno, ya que basta ver su actuar para con toda certeza ubicarlo más del lado de los conservadores que de los liberales a los que dice admirar.

Sin embargo, el gobierno es tan débil que ni siquiera su supuesta contrarreforma educativa puede sacar adelante, ya que es rehén de los sindicatos más radicales y como quiere quedar bien con todos no se atreve a pasar su propuesta e incluso el presidente llegó al extremo de decir que si no se detienen los plantones de los radicales, no se hará ninguna reforma y se dejarán las cosas como estaban antes de que se hiciera la famosa “mal llamada reforma educativa”.

Es decir que irremediablemente vamos como los cangrejos, para atrás y sin esperanza de mejorar nuestro pésimo nivel educativo debido a que se busca restaurar los derechos y prebendas sindicales para tener a una parte de la población (los maestros sindicalizados) políticamente cautivos y se deja a su suerte la educación de la niñez, tal y como se hacía en el régimen corporativista del PRI.

Mas lo que tanto el gobierno como la prensa están pasando por alto (porque no lo han denunciado) es que con ese actuar por parte del ejecutivo y sus mayorías legislativas se incumpliendo de manera muy tajante con el Estado de derecho al que México está obligado a respetar, ya que al sobreponer los derechos laborales y sindicales de los maestros por encima de los derechos humanos de los niños y jóvenes educandos se actúa de manera contraria a los principios que rigen a un Estado democrático y constitucional.

Y es que resulta que de acuerdo a los principios del derecho moderno cuando dos derechos entran en colisión, se debe de privilegiar al más importante y así tenemos que hoy en día el derecho más importante es el que se llama como: el interés superior del menor y éste debe de ser privilegiado por encima de cualquier otro derecho, por muy legítimo que éste sea.

Aplicando en este caso, porque es del interés del menor el procurar que sea educado de la mejor manera que sea posible, ya que en el futuro deberá de estar preparado para competir por puestos de trabajo en contra de personas a quienes sus países les ofrecieron una mejor educación y al no tener ni las horas de clases que éstos tienen, en México es ridícula la duración del turno escolar, ni mucho menos las exigencias académicas que en otros países tienen que cumplir, ya que aquí es un crimen reprobar a un alumno o peor aún despedir a un maestro que no esté capacitado para dar su clase, vaya ni siquiera las escuelas públicas tienen la libertad de contratar o despedir maestros.

Tan mal está la cosa en la educación pública que muchos padres de familia, incluidos maestros sindicalizados, buscan escuelas privadas que medio subsanen las deficiencias que existe en el sistema público de educación, cuando este último debiera de ser la base de la educación nacional, tal y como sucede en los países que son desarrollados.

Pero no, México eligió y tiene un gobierno reaccionario el que, a sabiendas de los resultados de las mediciones internacionales, los cuales dejan muy mal parada a la educación pública en lugar de buscar la mejoría en la educación viene con una contrarreforma educativa que va a hundir aún más el nivel educativo del país y por ello no hay mejor manera de nombrarla que como “la peor llamada reforma educativa”, ya que si la anterior fue mal llamada en cuanto a su contenido, ésta sin lugar a dudas es peor en todo.

felfebas@gmail.com
Twitter: @FelipeFBasilio

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