Línea Política.- Por Agustín Contreras Stein: Temor a la policía

NO, NO ES mera percepción, sino una realidad. Los veracruzanos, temen a la policía y no tienen la confianza suficiente para acercarse a ellos y denunciar los delitos que se cometen diariamente.

Este es un hecho real, cuando ven acercarse una patrulla, mejor prefieren abandonar el lugar y buscar un mejor refugio, porque de víctimas, pueden pasar a ser, en unos momentos, victimarios.

Y esto, de ninguna manera, es nuevo. Desde los gobiernos pasados, tanto el de seis años, como el de dos, fueron episodios peligrosos para la ciudadanía, un tanto por la acción de la delincuencia, como de los mismos protectores de la sociedad, que lo mismo en ciudades como pueblos, cometieron abusos de toda clase y donde lo preferible para todos, era no encontrarse, precisamente, con los supuestos garantes de la paz y la tranquilidad.

Hoy, ante un nuevo gobierno, con un proyecto diferente para enfrentar a la delincuencia, tanto común como organizada, las cosas parecen estar sucediendo de la misma manera. Los veracruzanos, en general, siguen temiendo a los policías en cualquier parte donde se encuentren.

No es posible que sean los propios policías, los primeros enemigos de la sociedad, pues basta con tanto robo, asaltos, asesinatos, secuestros, desapariciones y en general, toda una serie de delitos que se cometen en México y en Veracruz, particularmente, para tener que enfrentar, todavía, una mala policía que en lugar de hacer su trabajo, salen a la calle para ver a quien se deja y fincarles, incluso, acusaciones no fundadas, además de correr el riesgo de que sean, de la misma manera, despojados de sus bienes, tal y como hay casos insólitos que se han estado viendo en los últimos días en algunas partes de la entidad.

La policía en general, genera temor donde se encuentren, aunque, eso sí, tenemos que reconocer que no son todos los que están, pues muchos de ellos, no han caído, todavía, en los excesos del poder que se les confiere con una placa y una pistola.

Son tiempos de cambios y éstos deben comenzar a verse, precisamente, en casos tan importantes y prioritarios, como es ganarse la confianza de los gobernados a través de buenas acciones, donde los policías cumplan con su deber y que todos puedan tener la posibilidad de acercarse para buscar el respeto a los derechos de los demás y tener el acceso, sin temor, a todos los que tienen la responsabilidad de velar por la seguridad de cada uno de los veracruzanos.

Mucho ha pasado en esta entidad y en muchas otras del país, donde los valores se han perdido y donde también se viven momentos de terror, luego de que se observa diariamente, una seria descomposición de la sociedad, donde el respeto a los demás ha dejado de ser un principio, para convertirse en una maldad, evidente, por cierto, desde el seno familiar.

Pero, lo que todavía no termina de creerse, es que sean los propios elementos de seguridad, quienes tengan, en estos momentos, la desconfianza popular.

El temor es evidente y los saben bien quienes tienen, en esta nueva administración estatal, la responsabilidad de garantizar la seguridad, porque no es posible que el ciudadano veracruzano, tenga que enfrentarse a todos estos problemas, pues tiene que cuidarse de los malos y de los que, supuestamente, son los buenos.

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POR LAS RAZONES que usted, amigo lector, quiera ver, la capacidad de adquisición de los veracruzanos, por ejemplo, sin dejar de pensar que en otras entidades del país, este pasando lo mismo, ha disminuido considerablemente y no hay capacidad económica para resolver otros problemas como son las deudas que se han quedado pendientes, debido a que primero, las familias están asegurando los alimentos, la salud y la educación de sus hijos, antes que cumplir con otras obligaciones contraídas.

Ya no es lo mismo que en el año pasado, cuando todavía, hubo recursos para el debido cumplimiento de los compromisos, porque ahora, los veracruzanos, se enfrentan, no tan solo a la disminución de su capacidad para adquirir, sino que también a la falta de ingresos, unos porque les han reducido su salario y otros, prácticamente, porque en estos momentos, ya no cuentan con un empleo que les pueda proporcionar los recursos suficientes para poder subsistir.

Uno de los grandes problemas a que se han enfrentando, también, las administraciones estatales, es la creación de empleos, dando oportunidad a las empresas que puedan crecer y a las que puedan venir a invertir sus recursos en la entidad, porque a la fecha no hay programas definidos para facilitar la llegada de más inversiones, pues todo parece indicar que no hay, ni siquiera, idea de lo que pueden representar estas oportunidades.

El reciente anuncio de una pequeña inversión en la zona de Coatepec, relacionada con el sector cafetalero, no dio, al parecer, el resultado que se esperaba, ya que los mismos productores han rechazado tajantemente este propósito, porque han declarado públicamente que no es viable y que en lugar de remediar las necesidades de los productores del aromático, podrían tener mayores dificultades.

Este y otros problemas que se han venido presentando han bloqueado las posibilidades de emprender un programa de inversión y creación, a la vez, de los empleos necesarios. Es urgente, como se sabe, que los veracruzanos, tengan un espacio donde ganarse la vida, pero esto parece contradecirse cuando también se sabe que los despidos laborales están a la orden del día.

Cierto es que políticamente, se tienen que cumplir con ciertos compromisos, pero eso lo sabían de antemano quienes ahora han tomado las riendas de la administración estatal, por lo que es preciso que a partir de este año se comiencen a cumplir las acciones en este sentido, es decir, a buscar los empleos en todas partes, con invitaciones, incluso, a empresarios y grandes inversionistas para dar oportunidad a que haya como ganarse la vida honestamente y que los jóvenes, sobre todo, aquellos que están egresando de las universidades, tengan la oportunidad de encontrarse con un empleo donde realizarse y no verse envueltos con el fantasma de la desolación y la tristeza.

Es prioritario, para esta administración estatal, devolver, a través de empleos bien remunerados, la capacidad de adquisición, porque de otra manera, la delincuencia crecerá, los problemas económicos se multiplicaran, las necesidades volverán y la pobreza, desde luego, subsistirá.

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XALAPA, LA CAPITAL DEL ESTADO, se ha convertido ya, en un permanente caos vial.

No hay vías alternas que puedan solucionar este problema, pues aún cuando se tienen avenidas amplias, éstas se ven convertidas en cuellos de botella, porque nadie se ha preocupado por estudiar una solución adecuada, que alivie esta situación antes que pensar en otros proyectos de mayores dimensiones.

La ciudad se paraliza constantemente y hay pérdidas de tiempo que pueden contabilizarse en por lo menos una hora, en ciertos recorridos de apenas uno o dos kilómetros.

Las principales opciones para circular por la ciudad, están basadas en una o dos avenidas que concentran la mayor parte de la vialidad, las cuales, en muchos de los casos, son congestionadas por la circulación de unidades pesadas, al amparo de las propias autoridades de Tránsito del Estado.

El destino, en este caso, ha alcanzado ya a la tranquila ciudad de las Flores.

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Y MAÑANA, aquí nos encontraremos, si otra cosa no sucede.

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