Latifa, la princesa rebelde de Dubai, diseñó su fuga fallida durante siete años

Reportero: 
Redacción

**La joven estuvo planeando su huída durante siete años para escapar de la tiranía de su padre. Ahora se desconoce su situación.

Dubai, 6 Dic-18 (Agencia).- 276 días han transcurrido desde la última vez que se supo de la princesa Latifa, la hija del emir de Dubai que fue capturada en plena huida. Su plan para escapar de Emiratos Árabes Unidos y su incierto paradero centran un documental que la televisión pública británica BBC emite este jueves en busca de respuestas acerca de la suerte de una amante del paracaidismo y el buceo que quiso ser libre.

Escapar de Dubai, el misterio de la princesa desaparecida reconstruye el plan fallido que Latifa, de 33 años, urdió durante siete largos años. Su rastro se desvaneció el pasado 4 de marzo cuando la embarcación "Nostromo" en la que viajaba se hallaba en aguas indias. El yate, asaltado por fuerzas especiales emiratíes y guardacostas indios, fue localizado días después en una base militar de Emiratos Árabes Unidos.

El documental relata la tentativa a través de las dos principales personas que le ofrecieron ayuda, la finlandesa Tiina Johanna, la que fuera instructora de capoeira de Latifa, y Hervé Jaubert, un agente galo que huyó hace una década de Emiratos oculto bajo un "niqab" (la prenda femenina que cubre todo el cuerpo salvo los ojos) y un traje de buceo.

Los principales cómplices de la princesa

Precisamente es Jaubert el primer cómplice de su espantada. Su relación comienza en 2011, cuando Latifa lee la rocambolesca aventura del francés para abandonar Dubai y sortear la cárcel. Fascinada por la historia, le escribe un correo electrónico. Y el ex espía, estupefacto, le replica: "Le dije: 'Mira, me estás diciendo que eres la hija del emir de Dubai. Esto podría ser una trampa y necesito comprobar tu identidad'", evoca Jaubert.

Salvados los recelos iniciales, ambos establecen un intenso intercambio de mensajes a razón de uno cada dos o tres días. En algunas misivas, hablan de la logística para la fuga y Latifa le informa de que ha logrado ahorrar 400.000 dólares para costear el despliegue de medios. En otras, en cambio, le confiesa el cautiverio que padece. "Me han maltratado y oprimido durante toda mi vida. Las mujeres aquí no son consideradas seres humanos. Mi padre no nos puede seguir haciendo esto", desliza.

Latifa había tratado de huir a Omán en 2002. Entonces fue cazada por las autoridades emiratíes en la frontera; enviada de vuelta a Dubai y confinada en un centro de detención durante tres años y torturada. Un destino que también padeció Shamsa, otra de sus hermanas, que escapó de la tutela paterna mientras residía en Reino Unido en 2000. Posteriormente, sin embargo, fue secuestrada en las calles de Cambridge y forzada a regresar a casa. Al inspector británico al que le fue asignado el caso se le denegó viajar a Dubai para interrogar a la joven. Y la investigación concluyó ahí.

Su segundo compinche fue Johanna, la finlandesa que se desplazaba hasta la residencia real donde vivía Latifa para enseñarle capoeira. La conoció en 2014 y se convirtieron en amigas inseparables. Compartían la pasión por el buceo y Johanna hizo las veces de nexo entre Latifa y Jaubert, con quien se reunía cuando abandonaba el país en el que había residido durante 17 años.

El día D

Arrancó con un desayuno en común, como en otras tantas ocasiones previas para no levantar las sospechas de los guardas asignados a Latifa por su padre Mohamed bin Rashid al Maktum, emir de Dubai y vicepresidente y primer ministro de Emiratos Árabes Unidos. Poco después, la princesa se cambió de ropa y se colocó unas gafas de sol y juntas cruzaron la frontera con Omán en dirección al mar.

Para alcanzar aguas internacionales, donde esperaba Jaubert con un yate con bandera estadounidense, las dos mujeres viajaron en un precario bote y una moto acuática. En total 41 kilómetros de travesía. "Las olas tenían cerca de un metro y medio de altura y, encima, teníamos el viento en contra. Tardamos muchas horas en alcanzar el barco", recuerda la finlandesa.

Ya en el yate, Latifa envió mensajes a la familia, un grupo de activistas y algunos reporteros. Pero pocos medios creyeron su historia. "Estaba desesperada y triste", admite Johanna. Unos días después, el barco fue atacado. "No sé dónde está, pero estoy muy preocupado. Ella decía que prefería morir en el barco que regresar a Dubai", comenta Jaubert.

Su desconocida situación actual

"Emiratos ha ignorado por completo la investigación de Naciones Unidas por su desaparición forzosa", confirma Radha Stirling, directora de "Detained in Dubai", la organización que proporcionó asistencia legal a Latifa en su huida. "Dadas las graves denuncias que hizo contra su padre y considerando lo sucedido con Yamal Khashoggi [el periodista saudí asesinado y descuartizado en el consulado saudí de Estambul] a manos del aliado de Emiratos, estamos muy inquietos por el estado de la princesa", asevera.

El silencio reina alrededor de su situación actual. Ni el emir ni el Gobierno emiratí han respondido a las solicitudes de información cursadas por la BBC. Solo una fuente cercana ha indicado que se halla "con su familia" y "está fenomenal". En el vídeo que dejó grabado para su emisión si sus planes quedaban truncados, Latifa contaba que su hermana rebelde vivía confinada en una suerte de celda con asistencia médica constante.

Cuando el pasado marzo el escándalo saltó a la prensa, Human Rights Watch denunció haber documentado incidentes de desapariciones forzosassimilares llevados a cabo por las autoridades emiratíes en los últimos años en virtud de una ley de la seguridad del Estado que otorga amplios poderes al aparato policial para prolongar los arrestos sin necesidad de poner a disposición judicial a los detenidos. Una tortura que llega hasta la mismísima familia real.

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