Rúbrica.- Por Aurelio Contreras Moreno: Criminalidad “estabilizada”

Sería bueno que el gobernador Javier Duarte de Ochoa fuera específico acerca de la fuente de los datos en los que basó su declaración sobre que en Veracruz los índices delictivos bajaron entre 40 y 45 por ciento respecto de los registrados el año pasado.

Decimos esto porque no se siente esa supuesta “seguridad”. En las principales ciudades del estado se sufre una intensa ola de robos, secuestros y homicidios que no encajan con la versión oficial de “un estado totalmente estabilizado en materia de seguridad pública”.

Más allá de la percepción ciudadana –que no debe desdeñarse, pues es la principal afectada por este fenómeno–, hay datos que refuerzan la idea de que las cifras del gobierno no se encuadran con la realidad.

De acuerdo con el reporte de Incidencia Delictiva del Fuero Común elaborado por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, que depende de la Secretaría de Gobernación, durante el primer mes de 2014 en Veracruz se presentaron tres mil 58 denuncias ante agencias del Ministerio Público por diferentes delitos, siendo los más recurrentes el robo, con mil 197 denuncias, y los patrimoniales con 506, incluyéndose en este apartado la extorsión, el fraude y el despojo.

Al comparar estas cifras con las del mismo periodo de tiempo del año anterior nos podemos percatar que, efectivamente, hubo un descenso en las denuncias, pero éste fue mínimo. En enero de 2013 se presentaron tres mil 951 denuncias ante la Procuraduría de Justicia del Estado –dependencia que le reporta estos datos al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública–, 893 más que en 2014.

Pero si la comparación se realiza con el mes inmediato anterior, la situación es a la inversa. En diciembre de 2013 se presentaron dos mil 547 denuncias por actos delictivos en territorio veracruzano. Así que entre diciembre y enero pasados, de un mes a otro, hubo un incremento de 511 denuncias ante las agencias del Ministerio Público de la entidad, lo cual refleja más apropiadamente esa percepción de un incremento en la inseguridad en Veracruz que se tiene en varias ciudades, empezando por la capital del estado, Xalapa.

Y no hay que perder de vista que nos referimos a delitos denunciados, que son la minoría. En general, la población prefiere no acudir ante la autoridad a denunciar una infracción a la ley por considerarlo una pérdida de tiempo ante la ineficiencia y corrupción que impera en las oficinas encargadas de recibir sus querellas, además de un riesgo para su seguridad personal.

Es verdad, como también señala el gobernador Duarte, que es “utópico” creer que la criminalidad puede eliminarse por completo, menos aún en un estado con ocho millones de habitantes y una extensión territorial vasta y complicada como la de Veracruz. Pero aceptar la realidad sin intentar maquillarla sería un buen punto de partida para combatir este mal. A menos que el único interés sea mantener en su chamba a los “cuates”.

Finalmente, lo que los habitantes de Veracruz queremos y exigimos es que nos devuelvan la tranquilidad que se nos arrebató. Las cifras, son lo de menos.

 

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