Tierra de Babel.- Por Jorge Arturo Rodríguez: Poder, justicia, violencia, miedo, amor…

La justicia del miedo. Miedo a la justicia. La justicia tiene miedo. O hasta el miedo tiene miedo. Michel de Montaigne dijo que no hay cosa de la que tenga más miedo como al miedo. Recuerdo la película: “Hasta el viento tiene miedo”. Ustedes infieran, deduzcan… Siéntense como en su casa, como gusten, como les acomode o les vaya en la vida. Ya sabemos que hablamos de tal situación según como nos haya ido en la feria. ¿Pero qué feria? ¿La feria del horror, terror…? O simple y llanamente, la feria de la violencia.

Conocen lo dijo John Lennon: “Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor, mientras la violencia se practica a plena luz del día”. No creo que alguien lo contradiga. Pero a como están las cosas…

No sé si el índice de violencia en México crece o decrece. Lo que sé es que se percibe y se siente, se sufre. No creo que haya alguien que diga lo contrario, pero como andan las cosas… Claro, incluyendo el miedo.

Otra vez, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y otra vez lo mismo y hasta pior. António Guterres, Secretario General de la ONU, dijo que “La violencia sexual contra las mujeres y las niñas tiene sus raíces en siglos de dominación masculina. No olvidemos que las desigualdades de género que alimentan la cultura de la violación son esencialmente una cuestión de desequilibrio de poder”. Ta güeno, luego entonces… ¿Qué hacemos con el pinche poder? La violencia está ahí; el miedo por igual, para la mujer, la niña, el niño, el hombre, el homosexual, la anciana, el anciano… y demás, en ese orden o como los agarren. Como el tigre de Santa Julia. En la noche o en el día, en cualquier instante.

Es cierto, la ONU manifiesta que la violencia contra mujeres y niñas, es una de las violaciones de los derechos humanos más extendidas, persistentes y devastadoras del mundo actual sobre las que apenas se informa debido a la impunidad de la cual disfrutan los perpetradores, y el silencio, la estigmatización y la vergüenza que sufren las víctimas. En forma general, la violencia se manifiesta de forma física, sexual y psicológica e incluye: violencia por un compañero sentimental (violencia física, maltrato psicológico, violación conyugal, femicidio); violencia sexual y acoso (violación, actos sexuales forzados, insinuaciones sexuales no deseadas, abuso sexual infantil, matrimonio forzado, acecho, acoso callejero, acoso cibernético); trata de seres humanos (esclavitud, explotación sexual); mutilación genital, y matrimonio infantil. Más lo que lo que agregue nuestra malignidad.

Recuerdo que hace unos años leí un ensayo del Dr. Roberto Jiménez Maggiolo, titulado “Filosofía de la violencia”. Lo busqué y les comparto su conclusión: “1. La violencia es inherente o esencial a la vida del hombre. 2. La violencia es originaria en el yo y característica fundamental de la personalidad. 3. Los espíritus sumisos y mediocres, estancarían el progreso de la Humanidad y condicionarían la presencia del déspota y de la injusticia. 4. La rebeldía es causa eficiente del progreso. 5. Existe la violencia negativa (necrófila) y la violencia positiva (biófila). La primera es repudiable o combatible; la segunda es encauzable. 6. Existe también la violencia solapada o hipócrita, más dañina en ocasiones. Es una forma de violencia intelectual a distancia. 7. La persuasión y no el castigo, es una forma de poder para encauzar la violencia positiva. 8. Es necesario educar e instruir para la ciencia, pero igualmente necesario lo es para la Virtud. 9. Niñez y adolescencia, es el único tiempo aprovechable para la siembra de valores sublimantes. 10. Filosofar sobre la Violencia, es comprender verdaderamente al hombre y tener la oportunidad de señalarle horizontes de grandeza y felicidad. Y recordemos siempre esta sentencia: “De la fuerza a la injusticia, no hay más que un paso” (Confucio)”.

Vaya, le tengo miedo a las estadísticas, números, notas que refieren a la violencia en México y, desde luego, en Veracruz. Esperemos no aparezcamos por ahí, nomás como referencia.

Insisto, con Víctor Hugo: “Intentar, desafiar, persistir, perseverar, ser fiel a sí mismo, pelear a brazo partido con el destino, dejar asombrada a la catástrofe cuando ve qué poco miedo nos da, ora enfrentarse al poder injusto y ora rebelarse contra la victoria ebria, resistir, plantar cara: ése es el ejemplo que necesitan los pueblos y la luz que los electriza”. Ahí ‘ta.

De cinismo y anexas

Pasó inadvertido –como siempre, y más en estos tiempos de mediocridad-, el Día Mundial de la Filosofía (21 de noviembre pasado). Según la UNESCO, se estableció en 2005, para que, especialmente los jóvenes, “tengamos” presente que “la filosofía es una disciplina que fomenta el pensamiento crítico e independiente y es capaz de trabajar en pro de una mejor comprensión del mundo y de promover la tolerancia y la paz”.

Bien, mundo cruel, yo me quedo con Hermann Hesse: “Lo blando es más fuerte que lo duro; el agua es más fuerte que la roca, el amor es más fuerte que la violencia”.

Ahí se ven.

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